Ana Kasparian


Transcripción:

Estos comentarios pueden ser fuertes, pero es como en verdad me siento.

No me importa que seas cristiano, no me importa lo que diga la Biblia, siento que es una ridiculez estar aquí sentados, intentando descifrar lo que tu librito fantástico opina sobre asuntos políticos reales.

No me importa si eres cristiano, de hecho lucharé para que tengas libertad religiosa y practiques tu cristianismo. Creo en eso.<

Yo no creo en el cristianismo, lo que significa que tú no puedes decirme cómo vivir mi vida con base en tu religión.

No me importa lo que diga la Biblia. Tú tienes todo el derecho del mundo, todas las mujeres que se identifican con tu religión tienen todo el derecho del mundo, a no abortar o a no utilizar anticonceptivos, pero no tienen derecho a dictar mi vida, ni lo que decido hacer con mi cuerpo.

¡No me importa tu maldita religión! Estoy tan cansada de tener conversaciones interminables sobre lo que dice la Biblia…

Tú vives tu vida de acuerdo a cómo interpretas la Biblia. De nuevo: no me importa.

Pero no puedes tomar la Biblia y decirme la Biblia dice esto y lo otro y en el capítulo tal, versículo tal… no me importa, no creo en ella y tengo el derecho con base en nuestra Constitución a no creer en ella.

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