CARTAS DESDE LA TIERRA – LA CARTA DE SATANÁS

LA CARTA DE SATANÁS

Este es un lugar extraño, un lugar extraordinario e interesante. No hay allí nada que se le parezca. Toda la gente es loca, al igual que los animales, la Tierra y la Naturaleza misma. El hombre es una rareza maravillosa. En las condiciones más favorables, es una especie de ángel del grado más bajo enchapado en níquel; en las peores, es indescriptible, inimaginable; y siempre, el hombre constituye un sarcasmo. Y sin embargo, con toda sinceridad, y halagándose, se llama a sí mismo “la obra más noble de Dios”. Es verdad lo que les digo. Y esta idea no es nueva en él: la ha pregonado a través de todos los tiempos, creyendo en ella. Nadie, en toda su raza, se ha reído de tal pretensión. Más aún –si puedo obligar a ustedes a hacer otro es fuerzo de imaginación– está convencido de ser el favorito del Creador. Piensa que el Creador está orgulloso de él, hasta cree que el Creador lo ama, que siente pasión por él, que se queda levantado de noche para admirarlo; sí, y que está para protegerlo y alejarlo de problemas. Le reza y cree que Él lo escucha. ¿No es una idea curiosa? Llena sus oraciones de toscas alabanzas floridas y de mal gusto, y piensa que Él se siente ronroneando a gozar de esas extravagancias. Los hombres rezan todos los días pidiendo ayuda, favores y protección, y lo hacen con esperanza y con fe, aunque ninguna de sus oraciones jamás ha recibido respuesta alguna. La afrenta diaria no lo desanima: siguen rezando lo mismo. Hay algo casi noble en su perseverancia. Y ahora debo exigirles otro esfuerzo: ¡el hombre cree que irá al Cielo! Tiene maestros asalariados que así lo afirman. También le dicen que hay un infierno de fuego inextinguible, al que irá si no guarda los Mandamientos.

¿Qué son los Mandamientos? Son algo muy curioso. Se los comentaré más adelante.

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